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Vayan y proclamen el Evangelio… (Mc 16,15)


La misión del Salvador es nuestra pasión


Año Misionero Salvatoriano - 2015

 

El tema del Año Misionero Salvatoriano

El año 2015 será el “Año Misionero Salvatoriano”, como un tiempo de gracia para todos los salvatorianos y salvatorianas. Ante todo porque este año ha sido propuesto por el Papa Francisco como el “Año de la Vida Consagrada.” Además, porque en este año también celebraremos el 125 aniversario del envío de los primeros salvatorianos y salvatorianas a la misión de Assam, en el nordeste de la India.(1)

Estos eventos importantes son una invitación a vivir nuestra vocación con pasión y a dar testimonio de la belleza de nuestro seguimiento de Jesús, en las diferentes formas en que se desarrolla nuestra vida. La centralidad de nuestra vocación salvatoriana consiste en testimoniar a Jesús Salvador y en hacer todo lo necesario para que todos LE conozcan, amen y se hagan sus discípulos. Nosotros existimos para vivir permanentemente esta misión. Es una misión que brota de nuestra experiencia de fe, al responder el mandato de Jesús de “ir y predicar el Evangelio a toda creatura… y de ser sus testigos hasta los confines de la tierra” (cf. Mc 16, 15; Hch 1,8). Como religiosos y religiosas somos llamados a despertar el mundo con nuestro testimonio y con nuestra presencia aún en las periferias geográficas y existenciales del mundo de hoy.

En este sentido la ocasión del “año misionero salvatoriano” tiene como primer objetivo el ser una grata memoria de los primeros religiosos y religiosas salvatorianos que comprendieron el carisma misionero de Francisco Jordán. Estos hombres y mujeres, procedentes de lugares diferentes, aunque sabiéndose “débiles y frágiles”, se hicieron portadores del fuego que ardía en el corazón apostólico de Jordán. Para todos ellos, el carisma salvatoriano ha sido el norte y la gran corriente en la que vivieron su vida. Desde estos comienzos - como un fuego que enciende otros fuegos - la misión salvatoriana se extendió por todos los continentes del mundo.

Un segundo objetivo, es la oportunidad que el Señor nos ofrece de reavivar nuestra vocación misionera en la Iglesia y en el mundo, como auténticos “testigos de salvación” de acuerdo a nuestro carisma. Aunque el “año misionero salvatoriano” es una interpelación dirigida a todos, sin embargo se dirige particularmente a los jóvenes religiosos y religiosas salvatorianos. A ellos se dirige la llamada de ir hacia los necesitados, para llevar un anuncio de alegría y esperanza a todas aquellas realidades marcadas por la pobreza material y espiritual. Nuestro padre espiritual, Francisco Jordán, muchas veces nos ha indicado esta exigencia de no darnos por satisfechos hasta que todos y en todos los lugares conozcan la bondad y amor de Dios que salva. La misión salvatoriana no es sólo un fundamento que fue colocado en el pasado y que se va olvidando con el paso del tiempo, sino que se mantiene viva, se alimenta y se profundiza continuamente, mediante el diario quehacer, en la vida de tantos salvatorianos y salvatorianas.

Sigamos adelante, porque la misión así entendida como pasión y compasión es el centro de la vida del salvatoriano y de la salvatoriana. Ayer, hoy y siempre somos todos llamados a irradiar el fuego del carisma de Francisco Jordán, expresando con grande intensidad que “la misión del salvador es nuestra pasión.”

 

El logo del Año Misionero Salvatoriano

El año 2015 ha sido declarado Año Misionero Salvatoriano por diversas razones inherentes al corazón de la historia de nuestra Sociedad del Divino Salvador y nuestro carisma. Este logo,(2) acompañado por un lema, quiere visualizar de manera directa y en una sola mirada, de qué se trata este evento tan significativo para todos los miembros de la gran Familia Salvatoriana.

El primer elemento que llama la atención es la figura del Divino Salvador. Él es el punto de partida de nuestra misión como miembros de la Familia Salvatoriana. Como lo hizo con sus discípulos, el Salvador también envía a cada uno de nosotros a anunciar la Buena Noticia de la salvación de todos con los todos medios que el amor a Él nos inspire. Estamos llamados a dar a conocer a Dios en todas las esferas del mundo, pero de manera especial en las periferias a nivel geográfico, social, etnológico o donde se encuentren personas vulnerables y necesitadas.

El misterio de la misión salvatoriana se revela en la Cruz. Para nuestro Fundador es tan importante que la incluye en su nombre religioso: Francisco María de la Cruz. Por sus discursos sabemos que envió a sus primeros misioneros a proclamar el de amor de Dios manifestado en el “Crucificado” y en varias oportunidades repite que las grandes obras de Dios prosperan a la sombra de la Cruz. Por esta razón la Cruz toma un lugar muy central en que abraza toda la realidad de nuestra misión. En la Cruz está la manifestación más grande del amor de Dios Padre en su Hijo, el Divino Salvador, un aspecto importante de la espiritualidad salvatoriana.

En todo el frente del Divino Salvador y al lado izquierdo, en la sombra de la Cruz, contemplamos el conocido retablo del Hermano Salvatoriano Aegidius Roeder (1865-1928) en el cual el P. Francisco Jordan, envía a unos de sus mejores cohermanos a la primera misión salvatoriana en el nordeste de la India en Assam. Este ha sido un gesto sencillo, pero un acto que viene como fundamento de la identidad misionera salvatoriana. El P. Francisco Jordán no le teme a las dificultades o a los problemas, con tal que sus hijos espirituales den a conocer a Dios y divulguen las verdades eternas a todos los pueblos.

Por último se observa en la parte inferior del logo diversas caras salvatorianas de personas que pertenecen a una de las tres ramas. Se ven rostros de religiosas, religiosos y laicos salvatorianos que se encuentran y trabajan en los distintos continentes y donde desarrollan con entusiasmo sus apostolados con los que les han sido recomendados: trabajando con personas de todas las edades y en todo tipo de condiciones, pero siempre lleno del espíritu misionero que marcó a ejemplo de Jesús a los Apóstoles, como también al P. Francisco Jordán y a sus hijos y hijas espirituales. Que la misión del Salvador siempre sea nuestra pasión!

 



(1) En el año de 1890, desde Roma Francisco Jordan envió los primeros misioneros/as salvatorianos/as a la vasta región de Assam, en la India. En el 17 de enero fue enviado el primer grupo: P. Otto Hopfenmüller, P. Ángel María Münzloher, Hno. Mariano Schumm y Hno. José Bächle. En el 12 de diciembre un segundo grupo: P. Juan Evangelista de Jesús y María Gruchot, P. Ignacio Bethan, P. Mateo Baukhage, Hno. Ciro Disclafoni, Hna. Escolástica de la Inmaculada Concepción Hopfenmüller, Hna. Benedicta de Jesús Ruderich y Hna. Lorenza de la Auxiliadora Heilmeier.

(2) Los autores del logo del Año Misionero son el P. Elvis José Alzola Pinto, SDS ( Vicariato de Venezuela) y el Sr. Giuseppe Rogolino (ICDS de Italia).

Franciscus Jordan

Por

el contrario, todo por Dios, con Dios y para Dios. Todos los pueblos, razas, naciones y lenguas, alabad al Señor nuestro Dios.

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